viernes, 22 de octubre de 2010

Ir a la deriva

Empujado por las palabras de una compañera, decidí meterme en esta historia de los blogs y sumarme a los tantos compañeros del cyberespacio que ofrecen una mirada distinta de la que intentan instalar algunos sectores. 

Me parece importante hacer mención a los ocurrido con este chico Mariano. En contrapunto con muchas voces de un lado y del otro, no me gusta la utilización de la palabra "obrero" o "estudiante" de la manera en que se lo hizo intentando ponerlo por encima de vaya uno a saber que. Mariano era un persona, creo que es mucho decir. Podría haber sido doctor, carpintero, profesor de gimnasia, tarjetero de un boliche... me resulta irrelevante. Él no merecía morir así, como creo que nadie lo merece. Claro que la intención en la utilización del lenguaje varía de un sector a otro, pero escuchar a algunos monigotes exprimir su nombre (y sobre todo con las palabras antes mencionadas delante de cada oración) me hizo un poco de ruido. No es un reclamo a las formas, no me parecen fundamentales, pero no está bueno el cinismo y el intento de obtener rédito político exhibido ayer por la tarde. 

No, no soy un blogger de Anibal ni nadie me paga para hacer esto. Lo aviso desde el primer momento para los anónimos que rondan estos espacios. Tampoco creo que esto se convierta en un espacio de tanto renombre como para hacer esta aclaración, pero nunca está demás. Bueno, basta de pelotudear por hoy. 









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